ANA FERRER

Ana Ferrer, artista valenciana nacida en Gandia durante la década de los dorados sesenta. Pintora intuitiva y autodidacta, forjada plásticamente entre los talleres de artistas magistrales, como el de su mentora, Asunción Bosch, quién le dejó una huella profunda desde muy joven, y de Salvador Fuster, enorme artista y referente incuestionable en su trayectoria. Así como estimulante ha sido para ella su admiración por algunas figuras míticas del arte universal como son John Singer Sargent, y Gustav Klimt. De los cuales se observan ligeras influencias en algunas de sus obras.

Pero Ana Ferrer consigue algo difícil para la mayoría de los buenos retratistas: la naturalidad. Ella logra captar con sencillez, el alma de sus modelos, cual Penélope armada de pinceles. Experta en tejer la vida íntima que no se vé pero se intuye…la pasión contenida y desbordada a un tiempo. Todo ello aupa a Ana Ferrer como una experta dama del retrato, con un acento marcadamente melancólico.

Colores rotos. El azul… ése azul… Abundan los tonos fríos en su paleta…salpicados por algunos destellos luminosos y brillantes…como aquella década prodigiosa que la vio nacer. Ana Ferrer persigue la semejanza sin caer en tópicos manidos y cursis. Consiguiendo que sus «criaturas» resulten entrañablemente humanas.

Y no solo sus personajes; todo cuánto emerge de sus lienzos atrapa al espectador… que inmediatamente se siente invadido por su cercanía y calidez…

Ana Ferrer…ésa Penélope de rostro sereno… que teje las almas a golpe de pinceles… sin tan siquiera sospecharlo…

 

María Castellvi // Crítico de Arte // Mayo 2020